Nuestro cuerpo no sólo necesita liberar el trauma

Nuestro cuerpo no sólo necesita liberar el trauma

En los últimos años no dejo de ver cómo se difunde, una y otra vez, el mensaje de que necesitamos liberar nuestro trauma. Sacarlo del cuerpo. Dejarlo ir. 

Y aunque estas frases pueden sonar esperanzadoras, a menudo simplifican demasiado lo que en realidad supone un proceso mucho más profundo y complejo.

El trauma no es algo que simplemente se almacena en nuestro interior y deba ser liberado.
El trauma es una interrupción en el flujo natural de nuestra energía vital, una respuesta que quedó incompleta cuando nuestro cuerpo no pudo finalizar, completar o procesar adecuadamente una experiencia que quizás pudo ser demasiado rápida, intensa o abrumadora para nuestro sistema nervioso.

Por eso, el proceso de sanación del trauma no consiste simplemente en liberar aquello que quedó atrapado en nuestro interior, sino en brindarle a nuestro cuerpo la suficiente seguridad y capacidad internas para que pueda completar, liberar e integrar aquello que en su momento no pudo. Para ello, es necesario que nuestro cuerpo se sienta suficientemente seguro, que haya presencia, sostén y acompañamiento.

Solo cuando nuestro cuerpo siente esa seguridad podrá sentir, procesar y completar, lo que en su momento no pudo.

No necesitamos de una gran catarsis ni liberar nuestras emociones con intensidad, sino que precisamos cultivar una mayor capacidad interna para poder sentir sin necesidad de huir, de luchar, de desbordarnos o congelarnos.

Las experiencias intensas de liberación emocional, aunque puedan parecer transformadoras y seductoras, muchas veces lo que hacen es reactivar el mismo circuito del trauma, llevando nuevamente a nuestro sistema nervioso a sus límites, sobre pasando nuestra propia capacidad de regulación.

El proceso de sanación del trauma desde una mirada somática es lento, requiere tiempo y es más profundo.

No busca liberar ni forzar, sino acompañar al cuerpo a recordar su propio camino hacia la seguridad y el equilibrio internos.