Cuando menos es más: nuestro cuerpo necesita menos intensidad y más presencia

Cuando menos es más: nuestro cuerpo necesita menos intensidad y más presencia

"Nuestro cuerpo es el contenedor de todas nuestras sensaciones y sentimientos" Peter A. Levine

Cuando una emoción intensa aparece en nuestro cuerpo, solemos buscar prácticas o recursos que estén al mismo nivel de intensidad que lo que estamos sintiendo. Que nos permitan esa "descarga", esa "liberación", o incluso esa "explosión" que haga que la intensidad baje.

Las prácticas de alta intensidad o catárticas pueden sentirse bien en el momento, pero su efecto no perdura en el tiempo. Incluso muchas veces pueden sobrepasar la capacidad de nuestro propio sistema nervioso y resultarnos retraumatizantes.

Lo que nuestro cuerpo realmente necesita 

A veces, lo que nuestro cuerpo necesita es:

  • Más presencia – estar con lo que aparece, sin huir ni forzar
  • Más conciencia – observar qué está pasando en nuestro cuerpo
  • Un ritmo más lento – dar tiempo a nuestro sistema nervioso para procesar
  • Mayor capacidad para sostener – ampliar nuestra ventana de tolerancia

La ventana de tolerancia: la clave para no colapsar

Trabajar con nuestra ventana de tolerancia es lo que nos permite sentir sin colapsar. Es lo que nos permite acompañar la activación que aparece en nuestro cuerpo sin forzar, sin exigir, sin presionar.

Cuando menos es más

Desde la mirada somática, se trata de algo mucho más sutil y profundo: darle tiempo y espacio al cuerpo para que pueda liberar, procesar o descargar esa energía de la manera y al ritmo que necesite.

Permitir que nuestro cuerpo, a su tiempo, complete la respuesta que quedó suspendida, que no pudo dar en su momento. Y darle el espacio para poder liberar toda esa activación en el presente.

¿Cómo se siente una descarga en nuestro cuerpo?

Al darle el espacio y el tiempo que necesita, nuestro cuerpo puede liberar esa activación a través de descargas que pueden ser más o menos visibles. Pueden manifestarse como:

  • Escalofríos
  • Pequeños temblores
  • Cambios de temperatura corporal
  • Una respiración más profunda

Y después, podemos sentir una mayor calma y relajación.

Las sensaciones corporales: la verdadera clave

Las sensaciones corporales, más que la emoción intensa, nos permiten procesar lo que nuestro cuerpo está necesitando en este momento.

Peter Levine, creador de Somatic Experiencing, lo explica así: cuando accedemos a nuestros recuerdos corporales a través de la sensación sentida, podemos empezar a descargar la energía instintiva de supervivencia que no pudimos usar cuando nos ocurrió el suceso.

Lo importante no es la intensidad de la descarga, sino la presencia con la que acompañamos el proceso.

Acompañar desde la presencia, sin juicios y con curiosidad

El trabajo somático nos invita a acompañar a nuestro cuerpo desde la presencia, sin juicios y con curiosidad. Sin forzar, sin exigir, sin presionar.

Cuando pasamos de la inmovilidad al movimiento, cuando permitimos que la energía que estaba atrapada encuentre su camino de salida, nos reconectamos con la vida. Con nosotros mismos. Con nuestra capacidad de estar presentes con lo que somos y lo que sentimos.

Nuestro cuerpo no necesita intensidad. Necesita presencia, tiempo y espacio.

Si sientes que necesitas acompañamiento para trabajar con tus emociones desde el cuerpo, estaré feliz de poder acompañarte.

En nuestras sesiones trabajaremos desde la presencia, respetando tu ventana de tolerancia y dándole a tu cuerpo el tiempo y el espacio que necesita para procesar lo que quedó suspendido.

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